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7/11/13

Adolescencia prolongada


Justo antes de cumplir 36, el tema de la adolescencia ha girado a mi alrededor, desde las manifestaciones iniciales hasta las últimas en expresarse. Sin intenciones de tener hijos he tenido que educarme acerca de las diferentes etapas de la adolescencia: puberal (9 - 13 años) nuclear (13 - 18 años) y juvenil (18 - 27 años), cada una de estas etapas presenta diferentes signos en los que predomina, en distintos niveles, la confusión, la angustia, la apatía, la ira y la tristeza. Es muy fácil observar en el adolescente dificultad para determinar sus propias respuestas (aunque las sepan), hay muy poca capacidad de expresión sobre sus necesidades y en el peor de los casos no hay quien al menos intente comprenderles, ya que la sociedad los encasilla en un concepto peyorativo de lo que esta etapa implica psicologicamente.

Según Viviana Sosman (psicóloga conferencista), esta tensión psíquica (de la psique) no es más que una articulación entre la infancia y la adultez, el adolescente se encuentra entre dos fuerzas contrarias donde en una se encuentran las atractivas bondades de la infancia (por todos conocidas) y en la otra el impulso hacia la vida adulta que es biologicamente natural en cualquier ser humano. Existe entonces una alternación entre la independencia desafiante y la dependencia infantil, lo cual dificulta en gran medida las relaciones del adolescente con su propio entorno. A criterio de un psicólogo terapeuta que consulto personalmente, la adolescencia puede llegar a prolongarse mucho más allá de los 27 años, 35, 38, 40 años o más, según las propias características de personalidad de cada quien -yo agregaría los aspectos históricos para aclarar más esta idea- lo que significa que muchas de las manifestaciones adolescentes se pueden prolongar hasta la adultez si no existe una identificación de las mismas como extemporales, es decir, impropio del tiempo en que sucede.

Existen muchas manifestaciones que la psicoterapia considera signos de alerta que deben advertirse durante esta etapa: 
  1. Conflictos o desafíos con los padres o adultos en general
  2. Perturbación por la separación de los padres o por conflicto entre ellos
  3. Disminución significativa en el rendimiento académico
  4. Frecuentes arranques de ira, mal humor o cambios drásticos de ánimo: depresión o auto reproches
  5. Trastornos alimenticios o de sueño.
  6. Conductas adictivas: alcohol, drogas o sexo
  7. Enfermedades psicosomáticas: migraña, gastritis o colítis
La mayoría de estas manifestaciones, a criterio propio, tienen origen en problemas de la infancia en los cuales los padres tienen un alto grado de responsabilidad al criar a sus hijos -y recalco que no tengo hijos ni intenciones de hacerlo- según el mismo psicólogo que consulto personalmente, los padres son como los dos puntos de apoyo en la vida de un niño, cuando uno de los dos es débil el otro punto de apoyo debe intentar sostenerlo ya que existe una gran carga psicológica depositada, componentes como la autoestima, la seguridad, la sensibilidad y la confianza son valores que se desarrollan en mayor medida en los primeros años de la infancia y que son determinantes en la vida de todo ser humano, principalmente si se pretende formar a una persona a bien de la sociedad.

A mis próximos 36 que cumpliré mañana, debo admitir que hay muchos privilegios infantiles que no he abandonado, por "dejado", por adolescente prolongado sin embargo lo importante es "dejar" este legado en el que pretendo "dejar" en manifiesto que los tengo identificados y que por mis obvios 36 busco finalmente abandonar.

5/11/10

Módulo de 3



Tengo muy presente la noche en que decidí que mi número favorito sería el 3, tendría quizá unos 6 (3xdos) años y estaba sentado en el sofá de la sala en casa de mis papás "ya no me gusta el dos, me gusta el 3", y creo que ellos me escucharon sin darle mayor importancia. El número 3 continuó siendo en mi vida un número predilecto, en juegos de mesa, números en las cartas, vueltas que daba en la bicicleta y así muchas cantidades que en mi infancia se valieron del número 3 y no por casualidad sino por que Yo así lo decidí.
Al empezar mis estudios de arquitectura, curiosamente parecía ser que el número 3 sería algo más que un número favorito, me encontraba en un "Taller de simulación de espacios" diseñado para ser completado por los trabajos que hacíamos los estudiantes, este Taller diseñado por el Arq. Bernardo Pohl a finales de la década de los ochenta, era en planta un cuadrado perfecto de 18x18 mts. es decir (6 módulos de 3) por (6 módulos de 3) cuyas paredes perimetrales son independientes de la estructura y están construidas en bloque de barro de 30 cms. de longitud, es decir, cada pared requiere de 60 bloques exactos por lado. hasta una altura de 3 mts. mientras que la estructura portante de la techumbre se forma por marcos metálicos colocados a cada 3 mts. subiendo hasta los 6 mts. de altura en la cumbrera superior. Todo basado en el módulo de 3.
Es así como ahora el número 3 sigue siendo de mis elecciones a la hora de diseñar, no es raro que decida disponer 3 ventanas por aquí o 3 cuadritos por allá; y no ha faltado alguien que me pregunte "¿Por qué 3?" y la verdad para no hacer larga la historia contesto "Por que así me gusta, así de fácil".
Estoy por celebrar mi cumpleaños número 33, momento en el cual percibo ese número tal como se representa, con 3 décadas y 3 años más, esta vez me gusta pensar únicamente que son 33 no menos pero tampoco más, me gusta mirar lo que he hecho hasta ahora pero también soñar para alcanzar las demás cosas que quiero lograr. Así llámesele "el 1/3 de paquete", "la edad de cristo cuando recorrio estaciones", o simplemente "los 33" me siento feliz de cumplir esa edad y espero pasar un FELIZ CUMPLEAÑOS!!!