Mostrando entradas con la etiqueta Arquitectura de interiores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arquitectura de interiores. Mostrar todas las entradas

5/4/14

Arquitectura de interiores: una composición armoniosa

Si la práctica de la arquitectura tiene que ver con el arte y la ciencia de una nueva obra, entonces, la práctica de la arquitectura de interiores se ocupa de la reforma de edificios existentes para dar paso a nuevos usos. Así se consigue clarificar la diferencia entre ambas carreras pero entonces ¿arquitectura de interiores es una disciplina limitada?


Cuando se habla de reforma de edificios existentes, el lenguaje coloquial lleva a pensar vaga y pobremente en remodelaciones, de esas modificaciones que se pueden ver en San Salvador en donde de "alguna manera" se consigue "cambiar la cara" de los edificios para que "luzcan de otra manera" ahí es donde radica el problema. Anteriormente he escrito que las ciudades, en cuanto asentamientos humanos, tienden a la densificación en el uso del suelo, esto debido a varios factores entre los que podemos mencionar: el valor de la tierra (plusvalía) y la sobre-población. En cualquier caso los principios del urbanismo integral persiguen densificar el suelo considerando lo siguiente:
  1. Movilidad no motorizada
  2. Uso y dignificación del transporte público.
  3. Valoración del espacio público.
  4. Uso mixto del suelo.
  5. Plantas bajas activas.
  6. Gestión del automóvil.
  7. Participación ciudadana.
La transformación de las ciudades existentes demandan la gestión del espacio físico en función de la armoniosa convivencia ciudadana aunada a la densificación, por lo que el uso mixto del suelo y las plantas bajas activas se convierten en competencias claras de la arquitectura de interiores cuando se trata de la intervención de edificios existentes, lo que convierte a esta carrera en pieza clave en el desarrollo de las ciudades.

Una vivienda situada en la colonia Flor Blanca (1930 - 1940) podría ser restaurada en toda su arquitectura, pero sería ridículo pensar que su uso habitacional será el original considerando la realidad socio-espacial en que se ubica; pero podría muy bien rediseñarse para conformar locales comerciales o también, podría ser el caso, de que su interior se vuelva a configurar para viviendas pero de menor tamaño. (si es que fuera el caso). De cualquier manera, es a la arquitectura de interiores a quien compete realizar una intervención responsable, acorde a las necesidades de la sociedad, respetuosa de la estructura arquitectónica original y armoniosa con el medio ambiente; este tratamiento lleva a la creación de plantas bajas activas, es decir, propiciar a través del rediseño, la vida urbana a nivel de calles y aceras. La arquitectura de interiores comerciales tiene la virtud de ser flexible según el mercado en que se inserta, de tal manera que los comercios se completan con los productos que venden (merchandising), en esta oportunidad la arquitectura de interiores abraza el mercadeo al diseñar los interiores comerciales en función del éxito comercial de un negocio. En ambas oportunidades hay muchos factores que la arquitectura de interiores considera en la toma de decisiones para que su incidencia sea positiva, por lo que, lejos de ser limitada, la arquitectura de interiores es sumamente amplia.

A partir de lo anterior, puede comprenderse que "dar paso a nuevos usos" es una misión importante dentro de la arquitectura y además, por su propio carácter, es una actividad que demanda de un trabajo minucioso que comienza con la comprensión del espacio arquitectónico, se desarrolla de manera creativa dando solución a nuevas configuraciones espaciales tanto a nivel formal (tratamiento superficial) como a nivel funcional (distribución) y culmina con la definición de aquellos detalles que hacen la diferencia: muebles, equipos, luminarias, artes, texturas, patrones, objetos, jardines... toda una composición armoniosa ideada para un nuevo uso.

29/3/14

Arquitectura de interiores: el paso a un nuevo uso

La arquitectura de interiores, en el sentido propio de la carrera, comprende el diseño de espacios dentro de una estructura previamente concebida para interactuar con las actividades humanas. Puede también ser el criterio inicial en el diseño arquitectónico de edificios o bien la reconfiguración final de un espacio al proponerse un cambio de uso; la llamada reutilización adaptada (adaptative reuse) forma parte, en la actualidad, de las prácticas de arquitectura sostenible y busca reutilizar las estructuras existentes a través del rediseño. Peyorativamente, en El Salvador se ha hablado de interiorismo como la parte espacial del diseño ambiental, sin embargo la arquitectura de interiores implica un proceso por el cual el interior de los edificios es diseñado concibiendo todos los aspectos de usabilidad y habitabilidad humana dentro del espacio estructurado. Bajo esta premisa, la práctica de la arquitectura de interiores comprende el arte y la ciencia de diseñar y construir el interior de los edificios tomando en consideración las características físicas y tecnológicas relacionadas con la ocupación y el uso humano.



La ciudad, como asentamiento humano, tiende a la densificación en el uso del suelo, hoy en día ya podemos ver en San Salvador edificios que fueron concebidos para bodegas industriales y que ahora son restaurantes, residencias antiguas que se convierten en bancos y existen también edificios abandonados que no aportan nada positivo a nuestra sociedad. En cada caso, cuando la memoria colectiva valora el carácter de la ciudad en función de sus edificios, se vuelve más provechoso renovar que construir uno nuevo, aunque desde luego existen factores económicos, sociales, ambientales y mercadológicos que intervienen en el desarrollo de las ciudades, en cualquier caso la mayoría de las edificaciones que componen una ciudad solo tienen tres posibles futuros en el largo plazo:
  1. Que se declare mantener el edificio sin alteraciones, manejando únicamente y de manera oculta, su actualización tecnológica, accesibilidad y estabilización estructural.
  2. Que se abandone hasta quedar en ruinas o bien que se demuela para dar paso a un nuevo edificio.
  3. Que se rediseñe y modifique para dar cabida a un nuevo uso.
Aunque la organización espacial original de un edificio es concebida por su arquitecto diseñador, históricamente se ha comprobado que, con el tiempo, puede no responder a esta organización, no necesariamente por un mal diseño sino porque las antiguas estructuras necesitan ser modificadas por diseñadores de diferentes generaciones en función de los cambios que demanda la ciudad y la sociedad. Desde este punto de vista, los edificios pueden cobrar un nuevo significado a consecuencia de la evolución humana y la dinamicidad de nuestras sociedades.

Un edificio alterado puede parecer el mismo en el exterior, pero su interior puede ser completamente diferente, por ello, el arquitecto de interiores es sensible al lugar donde se sitúa un edificio, su contexto físico-urbano-social y a las necesidades temporales de cambio de sus usuarios o propietarios. En este sentido, si un edificio se encuentra espacialmente bien estructurado, la idea arquitectónica original será la primera a considerar para determinar la nueva organización espacial dentro de esa estructura, lo demás simplemente seguirá la nueva organización. Existen diferentes grados de modificación, desde cambios necesarios para cumplir nuevas normativas locales hasta la modificación total del interior desde el mobiliario, la distribución y el tratamiento de superficies, lo cual desde todo punto de vista es una concepción totalmente nueva de la edificación. Ambas posibilidades son del dominio del arquitecto de interiores.

En resumen, si la práctica de la arquitectura tiene que ver con el arte y la ciencia de una nueva obra, entonces, la práctica de la arquitectura de interiores se ocupa de la reforma de edificios existentes para dar paso a nuevos usos.

29/4/11

Empatía



Uno de los valores, tal vez de carácter más humanístico, es la "Empatía" ya que prácticamente requiere de una voluntad personal en función de un bien particular, social o comunitario. La Real Academia Española define la empatía como la "capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos", esta definición compromete de una manera estricta no solo a tener voluntad social sino a percibir ese bien como para uno mismo, en otras palabras, se habla de hacer, que tanto el bien del segundo o tercero sea el bien que uno quiere para si mismo, de esta manera la empatía no es solo de carácter humanístico sino que implica un verdadero acto de nobleza de quien actúa bajo ese sentir.

El diseño arquitectónico en todos los niveles de complejidad en que se practica, requiere de sí un acto de empatía por parte del diseñador (lease arquitecto, arquitecto de interior, paisajista, urbanista, entre otros) ya que el sujeto de estudio será siempre el ser humano, pero no solo en el sentido frío de las actividades que realiza sino en cuanto a sus sentimientos, ya que el espacio, como objeto de estudio y como producto, necesariamente debe provocar sensaciones perceptibles a través de todos los sentidos y por todos los niveles socioculturales. Esto bajo mi punto de vista define a la arquitectura como una carrera meramente humanística y no como una rama afín a la ingeniería como se cree en El Salvador.

Pero se tiene un problema de raíz con la empatía y es que esa capacidad o voluntad de identificación social es una virtud que a lo largo de la historia se ha venido perdiendo, con la necesidad de subsistencia, la revolución industrial y la sociedad de consumo el concepto mismo de humanidad se ha convertido solo en objeto de mercadeo a través del cual se buscan los beneficios personales más que los sociales y en la actualidad, los seres humanos halan la pita por su lado convirtiendo el tejido social en un conjunto tenso de descontentos; por ese lado doy gracias a las religiones cristianas que dentro de sus "normas" se dice: "Ama al prójimo como a ti mismo" y aunque dogmáticamente o por temor a la ira de Dios o Satanás la feligresía intenta amar a los demás, al menos es un elemento regulador dentro de toda esta carencia de voluntad social, ojalá existan cristianos que comprendan el fondo de esta frase tan trillada, porque graciosamente me atrevería a decir que si acaso Jesús existió como lo relatan los evangelios, definitivamente fue el primer hombre socialista de la historia.

En fin, afortunadamente desde mi mundo de sueños la capacidad de identificarme con los demás es totalmente necesaria y por suerte me gusta practicarlo con el entorno que me rodea (a veces).


Nota: La imagen de esta entrada no pertenece al autor de este blog.